viernes, 24 de mayo de 2013

Una mañana muy sincera

Estoy hablando tan bajo que casi susurro. Miro a mi alrededor y estamos solos mi camiseta blanca, mis pies descalzos de nuevo y el periódico matutino. Si bien es cierto que esta semana la dedico a la objetividad echando a un lado todo el amor patriótico para expresar con mi voz esas cosas que nos golpean a diario la existencia, seré siempre honesto conmigo mismo aunque muchos no estén de acuerdo. 

Guadalajara, Jalisco.

La vida siempre se encarga de enlazar las mejores esencias humanas que pueden existir en este Planeta. 


Forstar Huajuapan de León, Oaxaca.

http://www.youtube.com/watch?v=tkjY-v8xARc

Una simple luz.

Aunque no te lo creas, piensa que tú eres como un imán y que vas a atraer lo que lances o lo que desees.


El boomerang es un arma arrojadiza formada por una lámina de madera encorvada de tal manera que lanzado con movimiento giratorio vuelve siempre al punto de partida.
-La vida es un boomerang, lo que tu haces, te vuelve más tarde o más temprano y muchas veces multiplicado.
-Existe una ley en el Universo que es la “ley de la atracción.” Nosotros atraemos lo que queremos o lo que pensamos
-A veces, sin querer, como por broma ridiculizamos a alguien, no nos fijamos en el daño que hemos hecho a esa persona, y nos consolamos diciendo que “solo era una broma.” Nunca debemos hacer a nadie nada que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros.
- Todo lo que hacemos tiene muchísima influencia en todo nuestro entorno, es algo así como” el efecto mariposa.”

-Mucha gente se ríe cuando hablamos de la “Ley de la atracción,” Nosotros estamos hechos de agua en una proporción de ¾ partes. Las mareas se forman por la atracción entre La Luna y el Sol. Nadie duda que exista esa fuerza. ¿Por qué no nos va a afectar a nosotros que tenemos tanta agua? ¿Y un tsunami? Nadie duda de esto, pero dudan de que las fuerzas de la Naturaleza, del Universo nos afecten a nosotros.
-Yo creo firmemente en que hay una ley de atracción y que si tú estás lanzando pensamientos negativos y deseos negativos vuelve a ti multiplicados. Existen cosas llenas de energía mala o negativa o como queramos llamarla, y si te metes en esa espiral de negatividad todo te saldrá mal. Al otro lado existe una fuerza llena de buena energía de salud de optimismo de buenos deseos, si entras en ese organigrama, las cosas empezarán a encajarse y a salirte bien.
-Los psiquiatras modernos mandan a sus pacientes sonreír y decir que están cada día mejor y mejor, aunque no se lo crean. Les dicen que lo hagan como un juego, porque “lo semejante atrae a lo semejante.”
-Nosotros podemos elegir, tenemos libre albedrío. Debemos escoger siempre comportamientos que no perjudiquen a otros, que no hagan daño, aunque solamente sea para que antes o después, la vida no nos lo devuelva multiplicado.
-Somos seres humanos inteligentes, tenemos una mente maravillosa que nos permite analizar y pensar en distintas alternativas de manera que siempre podemos encontrar la mejor para todos.
-Debemos recordar que todo lo que hacemos atraerá a su igual. Nuestro pensamiento tiene una enorme fuerza vibratoria, tenemos que lanzar pensamientos y deseos positivos, para así obtener paz, salud, amor y prosperidad. Si tratamos a la gente con cariño y consideración, ellos nos tratarán de igual manera.
-Recuerda que todo lo que estás recibiendo en tu vida, tu mismo lo estás atrayendo, porque lo has lanzado, o porque lo has deseado.
- Hay gente negativa a la que la encanta enumerar su larga lista de cosas desafortunadas que la suceden constantemente.
-Si tú empiezas a ser positivo, y ves los errores de los demás como aprendizajes y no criticas, no te lamentas y no te quejas. La vida te devolverá una doble ración de cosas maravillosas. Aunque no te lo creas, piensa que tú eres como un imán y que vas a atraer lo que lances o lo que desees.
-Tenemos que generar pensamientos y deseos que concuerden con lo que queremos recibir.
-Recuerda que dentro de ti hay una voz interior que no sueles escuchar y que es la que mejor te aconseja..... .

Aprendiendo

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender… Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes… y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende… y con cada día uno aprende. Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado. Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas. Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla. Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas. Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida. Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes. Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual. Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir. Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible. Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado. Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes. Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.  Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante. Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado. Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.


Pero desafortunadamente, solo con el tiempo…


Rafael Rivera Cordero de Huajuapan de León, Oaxaca.

Aprendiendo de las caidas

¿Por que será que nos lamentamos tanto cuando
nos decepcionamos, perdemos y erramos?
El mundo no acaba cuando nos engañamos;
cambia, tal vez, de dirección.
Pero necesitamos sacar partido de nuestros errores.
¿Por qué todo tendría que ser correcto,
coherente, sin fallas?
Las caídas hacen parte de la vida y de nuestro
 
aprendizaje de ella.
De que duele, duele. ¡Ah! ¡Eso no se puede negar!
Duele en el orgullo, principalmente.
Y entre más gente involucrada,
más nos duele el orgullo.
Por lo tanto, lo humillante no es caer,
sino quedarse en el suelo mientras la vida
sigue su curso.
El problema es que juzgamos al mundo según
nuestra particular forma de verlo
olvidándonos de que existen millones 
y millones de miradas diferentes a la nuestra.
Pero no está obligatoriamente equivocado quien piensa diferente de nosotros solo porque piensa diferente.
Y tampoco está obligatoriamente en lo correcto.
Todo mundo es libre de ver y sacar sus propias conclusiones sobre la vida y sobre el mundo.
A veces acertamos, otras erramos.
Y somos normales así.
Entonces, en una discusión, en una pelea,
detente un segundo y piensa:
"¿Y si yo estuviera equivocado?"
Es una posibilidad en la cuál rara vez
queremos pensar.
Nuestro "yo" nos ciega demasiadas veces.
Nuestro celo, nuestro orgullo y hasta,
por que no, nuestro amor.
No vemos el lado del otro y no lo queremos ver.
Y así somos,
muchas veces injustos tanto con el prójimo 
como con nosotros mismos,
pues no aceptamos la oportunidad de
aprender algo con alguien.
He ahí el por qué tanta gente se mantiene en esa
 
posición que provoca desavenencias,
guerras, separaciones.
Nadie cede y las personas acaban 
quedándose solas.
Y  ¿De qué sirve tener siempre la razón,
saberlo todo,
si al final lo único que nos queda es la soledad?
Vivir es dar.
Y no se da sin humildad,
sin generosidad, sin amor en el corazón.
En la escuela,
aprendemos porque somos conscientes de que estamos allí debido a que todavía no sabemos;
en la vida es exactamente lo mismo.
Si nos cerramos,
si cerramos nuestra alma y nuestro corazón,
nada va a entrar.
¿Y acaso conseguiremos valernos 
por nosotros mismos?
Yo lo dudo.
No caminamos siempre en la cuerda floja,
pero a veces es el único medio para cruzar.
Somos mucho más resistentes de lo que creemos;
la propia vida nos enseña a sobrevivir,
vivir sobre los acontecimientos y a pesar de todo.
¡Nunca dudes de tu poder de supervivencia!
Si dudas, caes.
Aprende como el apóstol Pedro que,
mientras creyó, caminó sobre el mar,
pero comenzó a hundirse cuando sintió miedo.
La cuestión es,
¿Hundirse o caminar sobre las aguas?
Depende de nosotros,
depende de cada uno en particular.
Podemos unirnos en fuerza mediante la oración 
para ayudar a alguien,
pero solamente ese alguien puede decidirse a tener fe,
fuerza y valor para continuar el 
maravilloso viaje de la vida.