Hoy prefiero dejar de acurrucar aquellas historias fugaces que siempre llegan cual ladrón a mi imaginación y dejar en el recuerdo de algunos, líneas que salen más allá de cualquier lugar insólito, de mi corazón, de mi alma. Muchas veces no se sabe qué hacer o decir, el silencio suele ser el sabio maestro de cualquier faena; puede ayudarnos cuando el dolor y la herida aún nos dicen que no es momento para actuar. Ahora sé que ser feliz, no es sólo de privilegiados, sino que es la exquisita realidad de una ruma de trabajos bien hechos.

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